Por mucho que digas lo contrario, no sabes nada. Desconoces la realidad de lo que ocurre, y aun así sigues hablando con esa ingenua lengua. Cuántas cosas cambiarían si supieses lo que ocurre. Cuántas lágrimas derramarías al saber lo que hoy desconoces. Morirías de trsiteza, de pena, de dolor, de culpa.
No todo lo que está en tu cabeza es real, no, no todo. Muchas de esas historias que por tu cabeza rondan, no son mas que fantasmas de mentira que tú creaste para exculparte de tu delito, haciendo que yo muera de una culpa que ni por asomo tengo.
Es así como vivo hoy día, viviendo mi realidad y tu mentira. Y tú... tú... tú sólo vives tu mentira.
EL CONSTRUCTOR
Me ha recordado a mucha gente que se convence de que no tiene la culpa, cuando sí que la tiene.
ResponderEliminarCuando la verdad sale a la luz, pobre de la persona que se ha engañado...