Que la música inunde tu cuerpo, que cada nota sea parte de tus latidos, déjate llevar, alza los brazos y siéntelo. Siente el fluir, el movimiento, la armonía dentro del caos. Lo que tu ves ahora no es mas que lo que quieres ver... Como un niño imaginando ser un superhéroe salvando el mundo. Esa adrenalina que fluye por tu cuerpo ingrávido... ¡Vamos! ¡Arrasa con todo! No dejes que nada se escape de tus manos. Eres tú... y sólo tu. Intenta ser el orden dentro del caos de tus sentimientos. Ordena tu mente, aclara tu alma, vive como el que quiso volar. No pierdas la fe. Y cuando lo consigas... cuando te sientas autorealizado... date la vuelta, míra al resto a los ojos... y sonrie... pero levemente, que nadie lo note... que nadie sepa que el mundo está en tus manos.

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