domingo, 9 de enero de 2011

MARINERO SIN PUERTO

ESCUCHAR MIENTRAS SE LEE 


Es hora de partir. De nuevo, dejo tras de mi recuerdos... y una vida. Cuando en barco marchas y no hay viento suficiente para llenar las velas, has de coger los remos y remar. Remar y remar, dejar que la sal empape mi rostro... que el agua empape mi cuerpo, que cruja la madera, que brille el sol en las olas, que mi barco surque las olas de esta nueva vida.

Es dificil tomar decisiones duras. Pero no por eso hay que dejar de tomarlas. Cuando marchas, ya nada importa, lo único que cuenta es el futuro incierto de una larga espera. Adelante marinero, rema sin descanso, proyecta tu futuro, aprieta los dientes cuando el remar duela... pero no te rindas. Despedirse nunca es fácil, pero no por eso hay que dejar de hacerlo, el decir adiós importa tanto como el llegar a buen puerto.

Surca mi humile barca por este enfurecido mar. Rompe sus olas con decisión. Aprieto los dientes para mantener el rumbo. Sigo y sigo sin mirar atrás, me duele no hacerlo, pero para curar el corazón de este pobre marinero es necesario un sacrificio como el más grande. Allá quedaron los recuerdos de un suspiro, los momentos felices... y los no tanto. Las risas y las lágrimas. El placer y el dolor. Una vida y una muerte. Todo es destino, todo lo fue. Y ahora estoy solo en esta barca surcando un mar que no conozco para poder vivir. Este es mi destino, siempre lo fue.

Y es ahora cuando me despido de ti, amada tierra que me dio la vida. Cuando me despido de ti, fiel amigo que junto a mi siempre andaste. Cuando me despido de ti, recuerdo de un amor.
Y es ahora... cuando me despido de mi.

Para ti.

EL CONSTRUCTOR

1 comentario: